Como Lograr Operaciones De Clase Mundial En La Empresa

La gestión de operaciones se ha transformado en pieza clave en el andamiaje en las empresas. En una economía globalizada, si las firmas esperan entregar productos y servicios de calidad debe, necesariamente, asumir operaciones de clase mundial.

El profundo cambio que se ha producido en las últimas décadas en el rol y la importancia de la Gestión de Operaciones ha traído de la mano una variación en la mirada de cómo las empresas pueden lograr ventajas competitivas. Así, esta disciplina ha asumido una función primordial en el desarrollo de las firmas, ya que es entendida como la dirección y el control sistemático de los procesos que transforman los insumos en productos o servicios finales.

Por eso, comprender su rol e impacto en la competitividad de la empresa es parte importante del entrenamiento de cualquier ejecutivo. Y mientras Marketing induce la demanda por productos y Finanzas provee el capital, Operaciones es quien produce y entrega los bienes y servicios de manera de satisfacer las expectativas de los clientes.

Sin embargo, en una economía global no sólo basta con fabricar un buen producto y entregar un buen servicio -lo que constituye la esencia de la Gestión de Operaciones-, sino que las empresas, si pretenden ser capaces de entregar productos de calidad y a costos competitivos, deben lograr operaciones de clase mundial.

Tipos de decisiones

Las decisiones sobre operaciones deben tomarse dentro del contexto global de la firma y, en particular, dentro de la estrategia corporativa de la empresa. Desde ese punto de vista, las decisiones de operaciones se pueden clasificar en tres niveles: estratégico, táctico y operativo.

Las   decisiones   estratégicas determinan la manera en que la empresa piensa utilizar sus capacidades de producción para brindar soporte a la estrategia corporativa. Las preguntas que se deben abordar en esta etapa incluyen: ¿Cómo se fabricará el producto? ¿Dónde se deben ubicar las instalaciones (plantas, centros de distribución, centros de atención)? ¿Cuánta capacidad se necesita? ¿Cuándo se debe expandir la capacidad? ¿Qué tipo de proceso y qué tecnología utilizar?
Las decisiones estratégicas se toman generalmente considerando un horizonte de varios años, pero éste varía dependiendo de la industria. Por ejemplo, en la minería la decisión de abrir un nuevo yacimiento afecta a la empresa por veinte años o, incluso, por más tiempo. En cambio, en industrias de alta tecnología, como pueden ser los procesadores para computadores, una nueva planta puede quedar obsoleta en escaso tiempo, por lo que las decisiones deben tomarse proyectando unos pocos años.

Las   decisiones   tácticas, en tanto, se refieren a cómo programar eficientemente los materiales y la mano de obra dentro de las restricciones impuestas por las decisiones estratégicas. Algunas preguntas que deben contestarse a este nivel incluyen: ¿Cuántos empleados se necesitan? ¿Cuándo se necesitan? ¿Se debe trabajar tiempo extra o en dos turnos? ¿Cuándo se deben entregar los materiales? ¿Es necesario mantener un inventario de productos terminados? Estas decisiones, a su vez, se transforman en restricciones para las decisiones operacionales de planificación a corto plazo y control, las cuales se ejecutan una vez que un proceso está funcionando y consisten principalmente en seleccionar las órdenes, programar las tareas, establecer el tamaño de lote y el manejo de inventarios.

Una categoría adicional y de gran importancia son las decisiones de mejora de procesos que tienen como objetivo aspectos como reducir costos, mejorar la calidad, tiempos de producción o hacer más flexible el sistema.

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