¿Se necesita suerte para ser un emprendedor exitoso?

Alguna vez escuchamos a un profesor de matemáticas decir, “Los parámetros de la suerte son desconocidos para nosotros”. En otras palabras, la suerte no puede ser explicada por ningún factor específico, sino que se trata de azar. Pensamos que esa frase tenía mucho sentido, pero estábamos intrigados por la noción de que lo que llamamos suerte podría ser explicado por un conjuntos de variables o elementos que aún no han sido estudiados.

Hablamos con personas que pensaban que sus vidas habían sido bendecidas por la buena suerte para intentar descubrir que factores tenían en común. Luego de algunos años de investigar, pudimos identificar cinco principios para tener buena suerte los que pueden ser resumidos en una simple afirmación: En los negocios, la suerte la hacemos nosotros mismos.

¿Qué es lo que estos creadores de buena suerte tienen en común? ¿Cómo pueden algunos emprendedores hacer su propia suerte para hacer un éxito de sus negocios?

1. Responsabilidad

Los dueños de empresas que sienten que tienen buena suerte también se sienten responsables de sus propios actos. Cuando las cosas salen mal o el resultado de una situacion es distinto al esperado, nunca apuntan con el dedo o culpan a factores externos u otros individuos. En vez de eso se preguntan, ¿Que hice para que ocurriera esto? Entonces actúan de acuerdo para resolver el problema.

2. Aprender de los errores

Los creadores de buena suerte no ven un error como un fracaso. En vez de eso, un error es una oportunidad para aprender. Tomas Edison es el ejemplo clásico. Más de mil intentos para inventar la primera ampolleta eléctrica de larga duracion. Uno de los colegas de Edison le pregunto una vez, “Señor Edison, ¿no siente que es un fracaso?” Sin sentido de vanidad, contesto: “Para nada. Ahora conozco más de mil maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Efectivamente, solo unos días después, transformo la inspiración en un concepto práctico. Por cierto, el primer bombillo eléctrico fue inventado por Sir Joseph Wilson Swan, quien demostró el concepto teórico pero se dio por vencido intentando desarrollar una aplicación practica luego de solo tres intentos. En contraste, Edison hizo su propia suerte y diseño un bombillo practico.

3. Perseverancia

Los creadores de buena suerte no se dan por vencidos ni posponen. Cuando un problema aparece, actúan inmediatamente para resolverlo sin demorar, delegar u olvidarse del mismo.

Esta gente de negocios no lleva una lista de cosas por hacer en su mente. En cambio, resuelven problemas y situacion lo antes posible. Esto permite que su energía sea completamente enfocada en su trabajo para evitar las distracciones conscientes o inconscientes, las que solo generan ineficiencia.

4. Confianza

El principio más poderoso a menudo es el más olvidad. La confianza se divide en dos partes: Confianza en ti mismo y confianza en los demás.

La confianza en ti mismo es esencia, y aquellos que crean su propia suerte tienen un alto grado de asertividad y autoestima. Siguen su propósito, perseveran y trabajan para crear las condiciones que le ayudan a alcanzar el éxito. Además, son grandes visualizadores. Usan su imaginación para formar imágenes mentales de sus metas.

Estrechamente relacionada a la asertividad y la autoestima esta la confianza en otros y también el respeto a los mismos, viendo a otras personas como buenas fuentes de oportunidades. Esto no quiere decir que se deba ser ingenuo y confiar en cualquiera.

Sin confianza no hay forma de entregarse a la situacion. Si no hay intimidad porque se vive con paranoia o sospechas, no puede haber una apertura para los demás. Por lo tanto, no puede haber espacio para el dialogo o para el intercambio genuino de opiniones. Sin esto, cualquier iniciativa procede lentamente hasta que se marchita y muere.

5. Cooperación

La sinergia es la clave. La confianza en los demás lleva a una sólida red de colegas y amigos, los que a su vez, entregan más recursos para llevar adelante proyectos. Piensa en la cooperación en vez de la competitividad. Al nivel más básico, cualquier proyecto o empresa tiene lugar en el contexto de un grupo más amplio y todos deben tener la oportunidad de salir ganadores.

Como hemos visto, ya sea que se pueda o no crear la buena suerte, básicamente depende de la actitud hacia uno mismo, hacia los otros y hacia la vida. También está relacionada a la percepción de que el individuo es mucho más una causa que un efecto. Y sobre todo, a darse cuenta de que uno debe ser su propio creador de condiciones que lleven al éxito y al logro de metas específicas.

Pensamos en la suerte como el azar. Puede ser favorable o no, pero siempre es ocasional, breve y transitoria. Muchas personas que han ganado grandes premios pierden todo, por lo general en un periodo de tiempo que va desde los tres a los cuatro años en promedio. Más aun, sus relaciones personales con sus familias, amigos y colegas a menudo sufren.

Por otro lado, dado que aquellos que crean su propia suerte se la deben a ellos mismos y a sus propias iniciativas y no solo al azar, son más conscientes de los orígenes de su buena fortuna. Más aun, habiendo observado que funciono antes, saben cómo repetirlo.

El problema es que a menudo parecemos olvidar los viejos principios basados en el sentido común, los que básicamente quieren decir que debemos trabajar, ser conscientes de nuestras acciones y asumir la responsabilidad de corregirlos cuando sea necesario. La persona que comprende esa sabiduría es realmente suertuda.

No hay comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Emprendedores Copyright © 2018